martes, 1 de noviembre de 2016

EN EL BLANCO





Dice el saber popular que de ilusiones también se vive.
Por mi parte, tengo por mala costumbre hablar de mis propias vivencias para que nadie pueda decirme que estoy equivocado. Así que os diré que en mi caso no vivo "de" ilusiones, sino que vivo "con" ellas. Y creo que no miento si os digo que esta era una de las más longevas en mi haber. He cuidado y mimado esta ilusión informe, la he acariciado en silencio hasta más allá de la media noche y alimentado con cariño bajo una cúpula de huesos cuando no era más que un pensamiento difuso. He mirado con orgullosos ojos de padre a mi nuevo engendro, cuando comenzó a batir las alas en el nido tras romper la crisálida. Ahora, ha llegado el momento de verlo volar más allá del horizonte.



Llevo esperando este momento años, y aunque por diferentes motivos, sé que vosotros también. Pero al fin, ha llegado el día. Este es el momento, el presente, cuando vosotros completáis un ciclo para comenzar el siguiente, cuando al fin mi engendro ha visto la luz. Y si alguien no lo ha visto venir, puede echar la vista atrás para ver como presente se aleja en la distancia para convertirse en pasado.



Dicen los que saben del tema, que al parecer es aconsejable para lo vuestro: comunicación, comprensión y paciencia a partes iguales. Os deseo mucha suerte, y que seais muy felices. En cuanto a mi chiquitín, os acompañará en silencio y sin pedir nada a cambio. Por siempre y para siempre, estoy seguro de ello...




No quisiera dejar que el presente se convirtiese en pasado sin presentar mi gratitud a las partes que habéis colaborado de forma totalmente altruista, tanto es así que alguna ni siquiera llegó a saber en qué andaba metida:
-A ButterflyTechnology: por ese soporte técnico tan tuyo. Y por las palabras de ánimo cuando el tiempo y el papel en blanco me ahogaban.



-A Salerito&Co Events: por esa maravillosa fotografía, desencadenante de este post. Por llevarme al blanco, año tras año. Porque sí.




Y como estamos en el aquí y el ahora, se me ocurre que podemos terminar con una epopeya de mi propia cosecha; ecológica y (a duras penas) auto-sostenible.



Espero que os guste tanto como a mí escribirla.


__    _    __


La noche había sido larga, plagada de susurros amortiguados y temblores febriles. Una de esas noches que enredan en las cumbres más escarpadas un alba limpia. Una mañana épica como pistoletazo de salida para comenzar el día uno de una nueva era. El cielo se iluminaba impregnado por los colores de una virtual batalla nocturna: naranjas y amarillos candentes de fuegos descontrolados, rojos intensos por la sangre derramada y, ocultándose tras el horizonte, el negro difuso de una muerte que se retira, sintiéndose temporalmente saciada. Una paleta de colores tan intensos que parecían próximos a la pirólisis por combustión espontanea. El aire gélido, con forma de suave brisa matutina, arrastraba tras de sí un silencio taimado, roto tan solo por los rumores que arrancaban las minúsculas partículas de hielo al deslizarse presurosas sobre la gruesa capa de nieve caída durante la noche. El murmullo que el viento extraía de los pinos hacía recordar a una horda de fantasmas susurrando letanías en plena noche, como una coral de uros condenados a repetir en bucle siempre un mismo compás. El sol asomaba ya tímido sobre el horizonte, tratando de abrirse paso entre los afilados picos rocosos, acolchados ahora por un esponjoso manto blanco, como algodón recién cosechado. Los abetos medio sepultados, se quejaban con lastimosos silencios de la carga que les encorvaba las ramas. Tras cada piedra, tras cada árbol, tras cada obstáculo que ofrecía su engañoso refugio, se formaron profundos ventisqueros donde quedaban momentáneamente atrapados los primeros rayos de sol. Aquellos más valientes que, con la timidez propia del niño que por primera vez suelta la mano de su madre para salir a explorar el mundo, se adentraban en lo más profundo de la montaña sin dejar una sola huella grabada en el frágil manto de nieve.


A pesar de la firme oposición paterna, una distancia silvestre había crecido sólida y firme entre los pequeños, producto de una poderosa magia negra, conjurada en una tierra oscura y peligrosa allende los mares. Nadie habría sabido decir cómo, y mucho menos por qué, pero el caso es que la pócima cayó en las manos equivocadas, alzando entre los hermanos, un muro invisible pero duro como el acero de Damasco. El tiempo pasó raudo y los niños crecieron hasta convertirse en adolescentes, en auténticos desconocidos a ojos del otro. Finalmente, los chicos se hicieron hombres mientras compartían un espacio dividido por dos realidades paralelas, sin apenas puntos en común y con todas las diferencias imaginables; hasta el amanecer de aquella gloriosa mañana. Aquella mañana, todo cambiaría para siempre, solo que aún no lo sabían. 


Aquella mañana, se levantaron antes del alba. A todos les encantaba hacerse los remolones entre las mantas de buena mañana. Pero estaban llamados a cambiar su destino y, aunque no lo sabían, se apresuraron para no llegar tarde a la cita. En cuanto el primer rayo de sol se aventuró en lo más profundo de la cadena montañosa, uno de ellos ya estaba en la posición marcada por las Nornas. Con la tabla bien firme en los pies y el culo hundido en la nieve esponjosa, disfrutando del paisaje, del silencio, del amanecer… Sintiendo un vacío interior que resultaba imposible llenar con comida, esperó. El tiempo rodó raudo sobre la montaña, pasó un minuto, tal vez una hora, tal vez más, y mientras él esperaba, aún sin saber a qué estaba esperando. Sin saber que su vida estaba a punto de cambiar, que el muro estaba próximo a venirse abajo, así, sin motivo o causa aparentes. Al rato, oculto por la brisa que de nuevo comenzaba a levantarse al son pausado de la luz diurna, sintió el inconfundible sonido de una tabla deslizándose presurosa sobre la nieve casi casi virgen, seguido de cerca por un par de esquís con llamas de fuego valirio estampadas en las suelas. Como por casualidad, se sentó a su lado sin reparar en él siquiera, inexistente a sus ojos, oculto tras aquel muro invisible, y esperó a que llegara su compañera. En cuanto ella se detuvo a su altura, se miraron, sobresaltados por el inaudible estruendo de cascotes invisibles que se extendió por el valle. Entonces le vieron. Sin más almas en kilómetros a la redonda, las únicas tres presentes se reconocieron al instante, a pesar del tiempo, a pesar del frio que les hacía castañetear los dientes y embozaba sus rostros. Sorprendidos todos por encontrarse al fin, después de tantos años, tan lejos de casa, tan cerca unos de otros. 
Sin mediar palabra, las miradas se perdieron nuevamente, más allá de los cantos de las tablas o de las puntas de los esquís; más allá de las partículas de hielo que,  arrastradas por la brisa, desdibujan la superficie de la ladera; mucho más allá de la profundidad de los valles o de las cumbres más lejanas. Nadie osaba moverse. Nadie dijo nada pues no eran necesarias las palabras. La magia flotaba en el ambiente con aroma de hielo seco, la brisa se arremolinaba entre los cascotes del muro invisible, tarareando una cálida melodía. La cálida melodía del reencuentro entre hermanos separados en la infancia, la cálida melodía que compondría la banda sonora de sus nuevas vidas, una melodía que ninguno de los presentes olvidaría jamás. El tiempo parecía haberse detenido, pero el frio no daba tregua, entumeciendo poco a poco la alegría tras el reencuentro. 


De pronto, una voz sorda y ahogada, se elevó fantasmal como una sombra bajo el sol del verano, en un desesperado intento por hacerse oír sobre la distante coral de uros susurrantes. Y con un pésimo italiano de taberna, preguntó a los presentes: andiamo??; Al instante, como accionados por un resorte invisible, los tres hermanos se pusieron en marcha, con una sonrisa desdibujada en los labios ateridos por el frio, pero perfectamente reconocibles bajo las cobijas que embozaban sus rostros.

Una vez más la misma montaña, la misma ladera, la misma trazada conjunta pero ya nunca más ciegos, ni sordos, ni solos. El futuro les pertenecía. La montaña… también





Dure la vida, que con ella todo se alcanza.
ElQuijoteDeLaMancha | MiguelDeCervantes



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Bolígrafo sobre papel
2016

domingo, 10 de enero de 2016

DELIRIOS DE UN SOÑADOR INSOMNE


Después de haberle dado vueltas y más vueltas a lo largo de qué…? Seis, siete meses? Me he dado cuenta de que en este mundo miserable, las personas nos afanamos en levantar muros altos y gruesos que nos separen, haciendo así infranqueable el trecho que nos separa las pieles del alma: las clases sociales, el color de la piel, las religiones, el sexo, la orientación sexual, el país de origen, las rivalidades políticas o el número de dígitos de la cuenta bancaria, entre muchos otros.
En mi mundo, atestado de dualidades, tan solo existen dos elementos diferenciadores: a un lado están aquellas personas a las que nunca olvido y al otro, las que ya no me recuerdan. Con más frecuencia de la deseada, la misma persona habita ambas trincheras.

Estás tú y todas las demás.
Te veo desde mi trinchera, nos separa tierra de nadie.

Lamentablemente, no estás donde yo estoy. Aunque a decir verdad, si lo estás. No compartes mis eternos desvelos. O tal vez sí? Se comenta por aquí que podrían ser tus pensamientos los detonantes de mis noches en blanco. No me deseas como yo lo hago, no sabrías hacerlo. No sientes lo que yo siento, pero me encantaría que sí lo hicieras. Estás fuera de mi alcance, habitas la trinchera contraria. Estoy casi seguro de que nunca volveré a escuchar el aterciopelado tono de tu voz, que nunca llegaré a acariciarte entre los sedosos pliegues de tu alma. Sé que nunca nada será como en mis sueños, y has de saber que no lo lamento, porque dicen que la realidad siempre supera a la ficción.

Bienvenida, pues, a mi guarida. Aquí encontrarás pedacitos de mi alma y muchas lágrimas. Espero que entre los destellos de unos y los reflejos de otras, halles respuesta a tus menguadas preguntas.


Cae la noche sobre otro día denso,
la almohada me observa con recelo.
Morfeo me mira y se hace el sueco.
Ya todos duermen, pero yo sigo despierto.

Me persigue tu recuerdo si no duermo
y en penumbra espero a que puebles mis sueños.
Te siento en la oscuridad mas no te veo.
Desearía tenerte a mi lado, incluso despierto.

Lucho con mis quebrantos cual Quijote soñoliento,
no me enfrento a molinos, sino a mi cerebro macilento.
Podrías ser mi Dulcinea si llegaras a quererlo,
mas me ignoras, me desprecias como a un puerco.

Te veo a lo lejos y siento que muero,
porque te alejas sin disimulo si me acerco,
o apartas la mirada si te observo.
Me torturas sin miramientos.

Eres como la arena fina del desierto,
acurrucada al abrigo de un recuerdo.
Te me escurres entre los dedos,
e indiferente, te alejas en pos del viento.

Mi mundo gira y tú giras en sentido opuesto.
Siento que se me va la vida sin tu afecto,
Me esfuerzo cada día por seguir cuerdo,
y no me lo pones fácil pero sigo en mi puesto.

Mi mente embotada rebosa tu recuerdo,
lo exuda por cada poro de mi cuerpo.
Cuando el vaho de tu alma empaña mi espejo,
en las calles se forman charcos con tu reflejo.

El tiempo vuela aunque nos creamos sus dueños,
sin más quehaceres que inventar tus besos.
No te veo en años, tan solo en sueños,
será por eso que te siento tan lejos.

Es posible que me odies en secreto
sin motivo aparente para tanto recelo.
Lo pienso cada noche en mi lecho.
Lo siento cada amanecer en mi pecho.

Con muchos de mis miedos plasmados en cuentos
y sin nada que ofrecerte más que complejos,
soy un soñador insomne que suspira por tus huesos.
¿Real realidad o producto de mis sesos?

Un tímido resplandor se extiende en el cielo,
es el nuevo día que espero mas no deseo,
si entre sueños y desvelos tu ausencia es mi veneno.
Amanece que no es poco y yo aún despierto.
  


Tan valiente y tan cobarde mi canción
que siempre llega tarde para pedirte perdón
con esta pobre y vana pretensión
de pagarte con palabras las deudas del corazón.


Bolígrafo sobre papel
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2015

domingo, 26 de enero de 2014

EL SECRETO DE JULIET

Aquí y ahora abro un paréntesis
en este extraño mundo carmesí
construido a medida de mis fantasmas.
En este impasse no encontrareis lágrimas,
ni grafito, ni tan siquiera las tintas
que últimamente me roban el mundo
sin que presente resistencia al hurto.
Aprovecharé este pequeño momento intemporal
para intentar cambiar la norma
que siempre ha regido estos menesteres.
 Aunque en el fondo del agujero
al que pronto nos asomaremos,
no hallareis si no un poco
que diría el maestro Cho

Llevo todo un año trabajando en algo
que ahora paladeareis en tan solo un bocado.
Todo un año para un solo trago.
No parece justo, no parece compensar el trabajo.
Aquí y ahora, sentado junto a mis quebrantos,
esos que me esfuerzo por condensar en caracteres,
tengo que hacer un esfuerzo inerte
para convencerme de que si lo merece.
Hay otros momentos en que todo es más sencillo;
cuando la energía fluye creando un nuevo camino,
cuando todo es nuevo y el alma no me pesa por la mañana
mientras el mundo se despierta al alba.
Cuando un hombro amigo responde a mis súplicas
y se sienta a mi lado para buscar juntos una salida
a ese gran enigma que me inquieta y me roba la vida.
Pero este no es uno de esos momentos, aquí y ahora.

Han sido tiempos difíciles.
Aún tengo bajo las uñas, restos de piel
de tanto rascarme el alma
para arrancarme este fantasma.

Espero que lo disfrutéis.
Cierro paréntesis


Aquella tarde entró nuevamente en escena,
como un alma llevada por su propia pena.
Sembrando el caos y la destrucción a su paso,
con envestidas dignas del guerrero más bravo,
arrasado por la desesperación, totalmente descontrolado.
Con los ojos permanentemente inyectados en sangre,
descalzo por tierra de nadie, cubierto de andrajos,
lleno de manchas de pintura reseca y descolorida,
La vista perdida en las profundidades de sus propias pupilas,
buscando lo que solo existía en su mente marchita.

Tiempo ha en que su persona era referente entre los suyos,
contagiando a cuantos le rodeaban de tranquila serenidad,
continuamente pendiente de su gente y familia.
A pesar de lo cual, llevaba una vida tranquila y solitaria,
tan solo acompañado por los personajes de sus historias,
a los que impregnaba de vida aun a costa de la suya propia.
A cambio, estos llenaban su estudio de sonrisas,
animadas conversaciones y lejanos ecos de vida,
convirtiendo su día a día en un continuo contraste
de esperanzas que nunca llegaban a materializarse.

La última incursión devastó cuanta compostura
yacía en aquel improvisado campo de justas.
El tablero de trabajo volcado contra la pared,
la mesita donde continuamente ardían velas
como ofrenda a las musas, totalmente deshecha.
Los cirios se apagaron con la fuerza del golpe,
salpicando lágrimas de cera incandescente.
Cientos de hojas cubrían el suelo, repletas de bocetos,
que intentaban dar forma a una única imagen,
aunque esta se resistía a ser llevado al papel.

Siempre le era complicado arrancarse del alma
algún fantasma del pasado, para que le susurrara
al oído en mitad de la noche recuerdos del corazón.
Pero hasta el momento siempre lo había logrado.
Le gustaba especialmente el mágico impasse,
en que una idea se convertía en algo tangible.
Sentado ante su destartalado tablero,
intentando verse el alma al fondo de las retinas,
a la espera de que las musas hicieran su salida,
iluminando su rostro con aquella mágica sonrisa.

Pero ahora la frustración le consumía por dentro,
ante la reticencia de las musas a poseerlo.
Al destrozar los pocos enseres que resistían enteros,
lanzó una pesada caja de cartón contra la puerta,
prendido en ira e impotencia a partes iguales.
Miles de diminutos clavos cubrieron la alfombra de papeles
con un estruendo tan ensordecedor como estridente.
El preciado objeto había sido rescatado de la basura,
con el honorable propósito de hacer “algo interesante”,
algo, tan solo a la altura de un tesoro como aquel.

Sobre él calló el cansancio acumulado de toda una vida,
al tiempo que el ensordecedor estruendo se diluía.
Sacó del bolsillo una destartalada caja de cerillas
y encendió una, haciendo acopio de toda su energía.
Se acercó a un charco de disolvente, derramado sobre la tarima,
y tras vacilar un instante ante la presente disyuntiva,
tomó una de las velas arrinconadas en la esquina
que nuevamente ofreció a sus musas con gratitud terminal.
Dibujando al fin en su cara marchita
aquella mágica sonrisa iniciadora de vida.




Es invierno en mi ventana
y la musa mas cercana
está haciendo el amor en otra cama.

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Clavos sobre tablero.
2014


sábado, 23 de noviembre de 2013

DESENCUENTROS



No podría comenzar de otra manera más que pidiendo perdón por el retraso acumulado. Os aseguro que yo era el primer interesado en que un nuevo trabajo viese la luz. La espera ha sido larga, lo sé. Incluso me atrevería a decir que demasiado. Lo sé porque el retraso ha supuesto sufrir en mis carnes el motivo causante del mismo. Pero como sabéis todo llega para quien sabe esperar, y aquí tenéis una nueva entrega de este proyecto todavía inacabado.Una nueva lágrima, o tal vez una nueva esperanza. Tan solo el tiempo lo dirá.

Una vez más, hoy os hablaré de pérdidas, o tal vez de reencuentros, quien sabe!
Estoy seguro que alguna vez habéis perdido algo, algo valioso, algo preciado, algo que quizás sentíais como único.. y seguro que habéis removido cielo y tierra para encontrarlo. Mi madre habría rezado a San… (sancosasperdidas…).

Yo he perdido muchas cosas, y sobre todo a muchas personas. Algunas de ellas no volveré a verlas nunca, por más que lo desee, por más que me duela ya solo existen en mi recuerdo y en el de aquellos que las queríamos.
Por el contrario, hay otras personas a las que si puedo volver y aunque en este caso concreto que tenemos entre manos, la espera ha sido demasiado larga, ha llegado el momento de dar el paso y desandar el camino hasta donde sea necesario para volver a retomar la senda perdida. O por lo menos, si eso no es posible, dedicarnos un “hasta más vernos” y continuar adelante con el alivio de haberme arrancado una espinita enquistada tras tantos años.


Todo, absolutamente todo ha cambiado desde aquella calurosa tarde de principios de primavera en la que nuestros caminos se cruzaron por primera vez. Tu vida ha cambiado y tú con ella. Mi vida es hoy distinta de entonces, y por supuesto yo no soy menos. Incluso la pintura que fue motivo y testigo de nuestro encuentro, hace tiempo que ha desaparecido. Nuestros caminos se separaron sin que ninguno de los dos entendiera el motivo o moviera un solo dedo por impedirlo, recorriendo a diario las mismas calles vacías que antaño nos arropaban en cada encuentro casual.

Desde hace tiempo, una canción me devuelve a tu recuerdo. Yo tampoco lo entiendo. Una canción que versa sobre un atentado sangriento, que nada tiene que ver contigo me arrastra inevitablemente a tu recuerdo. Una canción que me golpea con cada palabra, desgarrándome el alma por la magnitud de la verdad planteada. Una canción que sin pronunciar mí nombre me anima a cambiar el presente, forjando así un futuro distinto. Una canción que aunque habla de muerte y destrucción, me susurra al oído tu nombre. Yo tampoco lo entiendo...

El tiempo pasó y volvimos a cruzarnos, claro que si, como tantas otras veces. Aunque aquel día sería completamente distinto a todos los anteriores. El encuentro fue casual y distante, pero los dos pusimos de nuestra parte para diferenciarlo de todos los anteriores. Y en aquella encrucijada de caminos, demolimos ese muro imaginario que nos había separado de una forma tan traumática. Ambos, cada uno por su lado, habíamos soñado con aquel momento, lo sé. El momento en que todo volviera al punto de donde nunca debimos alejarnos, pero la ilusión duró poco, al despedirnos y abandonar la encrucijada poco de ese cambio se materializó realmente. Tan solo fue visible en las tímidas sonrisas que ocuparon el lugar donde antaño residían afiladas miradas.

Los días siguen pasando veloces y la distancia media entre nosotros continua siendo la de un abismo profundo e infinito. Me gustaría, Dios mismo sabe que me gustaría, pero no tengo forma de ponerme en contacto contigo, desconozco donde vives e ignoro tu número de teléfono o el lugar donde para tu cuervo. Así que me veo en manos de la providencia, forzado a esperar que un alegre giro del destino te acerque a mí de nuevo, aunque tan solo sea por unos minutos.



[...] Y que más da quien haya sido, yo que deje de hablarte por aquel mal entendido [...]
[...] Y seguimos sin hablarnos ni después de lo ocurrido, vaya mierda de destino [...]



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Bolígrafo sobre papel
2013

sábado, 15 de junio de 2013

ORIXE CANDENTE 2013



He dedicado parte de esta semana a preparar algo de lo que me gustaría haceros participes.

Resulta que he sido invitado a participar en una exposición colectiva y multidisciplinar que se celebrará en el auditorio caldense entre los días 1 y 7 del próximo mes de Julio. Dicha exposición está programada dentro de las actividades previstas para el festival contracultural Orixe Candente, que abrirá sus puertas el próximo día 28 del presente mes.

Así que allí haré acto de presencia, muy probablemente con 3 de mis “engendros”. Si quereis saber cuáles serán los elegidos, por supuesto tendréis que acercaros y comprobarlo por vosotros mismos. Estáis todos invitados a visitarlo y disfrutar de todas las actividades que darán forma a esta, su segunda edición cultura + iva.

Para más información, os remito a la página web de la organización, aún que si no hay cambios en la misma, tampoco es que os vaya a ser de mucha ayuda.


Espero que os guste.


Actualizado a 10.09.2013


Por si no habéis podido acercaros, o simplemente preferisteis aprovechar la ola de calor para ir a la playa, os dejo un par de fotos como muestra del paso de mis engendros por “Principio Encendido 2013”
 

jueves, 2 de agosto de 2012

ÍO Y LA LADRONA DE PALABRAS.



Sé, porque muchos de vosotros me lo habéis hecho saber, que últimamente se os han acelerados las ganas de “verme/leerme”. Lamento que la espera se os haya hecho larga pero albergo la esperanza de que percibais como bueno lo que se ha hecho esperar. Ha sido una época complicada en el campo personal. He cocinado el trabajo a fuego lento, como los buenos guisos de la abuela y además he iniciado un proyecto paralelo de reciente creación, que le ha ganado horas al tablero. Lo he llamado CoordenadasDeTinta, y desde ahora mismo os invito a conocerlo un poco más de cerca. (Encontraréis desde ya un acceso directo en esta misma página, justo debajo del título).

Bien, pues volviendo a lo que hasta aquí nos ha traído.
En esta ocasión versaremos sobre miedos y esperanzas. Muchos son los miedos y las fobias que marcan la vida de las personas, pero normalmente todos somos capaces de ponerlas en palabras, de expresar de algún modo aquello que nos martiriza el alma de forma tan aleatoria. Yo mismo, sin ir más lejos, tengo cierto miedo a las alturas, al dolor físico, a los dentistas, a despertarme un día y no tener con quien llenar el hueco de mis brazos… pero también tengo una esperanza con la que lucho cada día contra cada uno de esos fantasmas.
Pero ¿y si no existieran las palabras con las que definir nuestros miedos? ¿Como expresarlos? ¿Como pedir ayuda? ¿Como evitar que nos tomen por otro loco más? ¿Como hablar si los términos necesarios para expresarte no habitan en nosotros? En este caso, la única esperanza es que alguien pida auxilio en nuestro nombre.

Quiero mostrar, llegados a este punto, mis más sinceros agradecimientos a dos personas muy especiales: Ío, jovencísima protagonista de esta historia, y su madre, narradora de la misma.
- Mi pequeña y encantadora Ío: Tu corta edad aún no te permite comprender estas palabras que hoy te dedico, pero un día alcanzaras a entender el regalo que ha supuesto para mí el haberte conocido.
- Adorada madre de Ío: Una vez más te debo mi gratitud. Gracias por permitir que tu precioso retoño se dé vida a si misma.
- Gracias a todos aquellos que con vuestra impaciencia me dabais ánimos para empuñar el bolígrafo un día más.

Intentaré contaros esta historia sin deciros su nombre. No, no se trata de una adivinanza, es que simplemente no puedo pronunciarlo. Lo siento, pero no puedo. No, después de lo que nos ha hecho pasar, a mi familia y a mí. No, sabiendo que disfruta al hacerlo. No, sabiendo que volverá a hacerlo si alguien no la detiene.
Pues resulta que ese… Ser, es una poderosísima bruja. Es la bruja más poderosa en muchas jornadas a la redonda. Cuentan que, como consecuencia de los vapores de tanta pócima y brebaje se ha quedado un poco, como se suele decir… ¡tocada del ala! Y dicen, acertadamente, que no hay nada peor que un poder desmesurado en las manos equivocadas.
De un tiempo a esta parte, la ha tomado con los niños, a los que les hace pequeñas putadas y luego se regodea en el sufrimiento infligido. Remueve el interior de sus indefensas victimas, eliminando de raíz el recuerdo de una acción, así como el verbo que la define. Y en su lugar deja un sentimiento desagradable, algo doloroso, algo que… una criatura de tan tierna edad no debería ni saber que existe.

… … …

Todo comenzó el día que mi niñita desapareció de casa en medio de la tarde. Nos pasamos horas buscándola. Pusimos la aldea patas arriba sin poder encontrarla. La angustia se apoderó de mí, al ver que caía la noche y seguíamos sin dar con ella.
Aun hoy no sé como llegué hasta aquel lugar. La última vez que estuve allí tendría la edad de mi Ío y mi abuela, colgaba de aquel puente. Ha llovido mucho desde aquello pero todavía permanece vívido en mi memoria. En aquellos tiempos turbulentos, aquel puente era el cadalso en el que se ajusticiaban las brujas de la zona, y algunas que no lo eran.
Pues en ese macabro escenario me encontré a mi pequeña. Y la sorpresa fue aún mayor al ver que estaba con… Me pongo mala solo de recordarlo. Las dos frente a frente, en silencio. Nunca había visto a mi niña mirar con esa intensidad. ¡¡Vaya ironía!! Una bruja convertida en verdugo. Al contemplar aquello, la ira prendió en mí arrancando de lo mas hondo de mis entrañas uno de esos gritos de madre enojadísima. Esos que hacen que los pájaros alcen el vuelo, y generan en su epicentro un silencio que te permite escuchar el aleteo de una mosca a varias leguas. Mientras mi dulce niñita se volvía impulsada por el estruendo de mi voz, la muy… la muy… ¡¡bruja!! ¡¡Desapareció!! Desapareció tan rápido que a veces pienso si me lo habré imaginado.
Palpé cada centímetro del cuerpecito de mi Ío en busca de algún daño aparente. Necesitaba comprobar de primera mano que mi niñita seguía tal y como yo la había traído a este mundo. Al tiempo que de mi boca manaban preguntas que no esperaban respuesta. Mi pequeña me miraba sin comprender nada, con una expresión difícil de descifrar, prendida de sus preciosos ojos inundados en lágrimas. Probablemente algo entre el “¡Cálmese señora!” y un “¿Nos conocemos?”.
Sobra decir que la reprimenda que le di aquel día solo había sido esbozada como técnica de tortura por el Santo Oficio y el posterior castigo aún no se había inventado.
Reconozco que soy una blanda y no puedo enfadarme con mi hijita mucho tiempo. A la mañana siguiente, comprendí que contra el poder de ese monstruo, mi Ío nada podía hacer, así que le levanté el castigo con la intención de que todo volviese a la normalidad lo antes posible. ¡¡Más quisiera yo!! A partir de aquel momento todo se convirtió en un infierno y ya nada volvió a su forma original.

Unos días después de todo aquello, al recoger a la pequeña después de clase, el maestro me informó del repentino y extraño comportamiento de mi niña. Aquel hecho, hasta el momento aislado, pronto se convirtió en rutina. Hay que decir que el Señor Maestro tampoco es que mostrase mucho interés en buscar soluciones. Era uno de esos seres que siempre se mantenían al margen del sufrimiento ajeno. El “incidente”, como le gustaba llamarlo a ese maestrucho engreído, repite siempre el mismo patrón aunque con pequeñas variantes. Los problemas aparecen cuando los niños juegan juntos, con independencia del momento del día o del lugar. Los juegos se desarrollan con normalidad hasta que Ío comienza a llorar desesperada, sin control ni razón aparente y con un intenso sufrimiento marcando su rostro. Miedo irracional en estado puro ahoga la alegría infantil de mi pequeña en esos momentos, sin dejar lugar a ningún tipo de consuelo o remedio. Y cuando al fin consigue calmarse parece extasiada, como si hubiese realizado un esfuerzo superior a su resistencia.
 
… … …

Después de tanto tiempo nadie ha acertado a darnos una solución y no será por que no la hemos buscado: médicos, sacerdotes, curanderos, sanadores, brujos, hechiceros y charlatanes varios… durante las primeras lunas lo probamos todo. Dimos cuenta del sufrimiento de mi niña a todo aquel que estuvo dispuesto a escucharnos, pero lo único que encontramos fueron sanguijuelas oportunistas dispuestas a lucrarse a costa del sufrimiento de mi pequeña. Así que hoy aprovecho la ocasión que me ha sido brindada para lanzar al viento este grito desesperado que suplica ayuda. Si alguien, bajo este sol, ha sufrido los caprichos de… de… lo siento, no puedo pronunciar su nombre… (Suspiro) Si alguien ha sufrido algo parecido y ha dado con el remedio, por favor le suplico que nos ayude. No tenemos mucho, pero haremos cuanto esté en nuestras manos por la felicidad de la pequeña Ío.


“La esperanza es una cosa con plumas que se posa en el alma”
City of angels

650x320mm
Bolígrafo sobre cartulina.
2012

miércoles, 1 de febrero de 2012

LA DAMA DE LA EMPEÑADA ALMA.


Felicidad: estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien.

¿Que necesitas para ser feliz?
¿Que te hace falta, o que te falta?
¿Que estarías dispuesto a hacer para conseguirlo?
¿Que precio pondrías a tu propia felicidad?
¿Te atreves a intentar alcanzar la felicidad o te conformas con quejarte de tu mala suerte?

Amor: sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.

Pero, ¿y cuando se trata de los demás?
De la gente que amas, ¿que estarías dispuesto a hacer para que ellos fueran felices?
¿Cual el bien a poseer?
¿Cual seria entonces el precio?
¿Cuanto estarías entonces, dispuesto a sacrificar?


El miedo se apoderó de mí en cuanto llegué al lugar pactado y comprobé que nadie me esperaba. Un tímido resplandor dibujaba la línea del horizonte, separando al fin cielo y tierra. El suave crepitar del fuego rompía, después de horas, el ensordecedor silencio que me había acompañado en el último tramo del viaje. Me dejé envolver por la mágica belleza del lugar, que me hizo perder la noción del tiempo hasta que de pronto comencé a sentirme observada. Al girarme, la vi a mi lado, con la complicidad en su gesto de quien ha compartido el camino. Las dos mirábamos en la misma dirección, absortas en algo que nuestros ojos no acertaban en comprender.
No pude evitar sentirme un poco decepcionada al verla. Me esperaba un trato un poco más personal, y un emisario era...
- Ha llegado el momento – dijo rompiendo el hilo de mis cavilaciones.
- Creí que ÉL, en persona, acudiría a la firma del acuerdo. – Dije sin poder contenerme.
- Me pregunto cual proceso mental la ha llevado a concluir en esa afirmación, querida. – dijo con un ademán interrogante. Y tras una leve pausa, continuó. - He sabido de su fascinación por la anatomía de ustedes las féminas y me imaginé que, al presentarme con este aspecto, estaría usted más cómoda. Debe saber que su bien estar personal es mi mayor preocupación en estos momentos. – respondió con una sonrisa, que junto con su suave voz, apaciguaron mis temores. - Estamos ante un acuerdo de crucial importancia para mí, y por ende para mi reino. Posee usted un alma de una pureza y bondad extremas. Hacía mucho que no veía un material de la calidad del suyo. Es cierto que tiene alguna que otra pequeña tara, pero aún así, sé de uno que ahora mismo debe estar tirándose de los pelos. Jajaja – ante mi mirada interrogante, aclaró - Ya sabe querida, ese al que ustedes llaman “TODOPODEROSO”… – y en aquel “Todo Poderoso” dejó entrever el desprecio que ambos se profesaban.
- Que considerado por su parte. No tenía que haberse molestado. ¿Y como quiere que le llame? Porque Lucifer no pega nada con ese cuerpazo que se ha sacado de a saber donde..
- ¡¡Puede usted llamarme Lu, querida!! Podríamos suponerlo el diminutivo de por ejemplo… Lucia. Ggg. ¿¿Que le parece??
- Como quiera… “Lu”. Estoy preparada, así que acabemos de una vez. Me gustaría terminar cuanto antes con esto y salir de aquí. Este lugar me pone los pelos de punta. – dije dejándome llevar por mi eterna impaciencia.
- Usted siempre con premura… Está bien, pero es una lástima. Estaba disfrutando mucho departiendo con usted. Siento como si ya nos conociéramos, y eso es muy poco habitual por estos lares – dijo Lu mostrándome un enorme atado de hojas que se había materializado al momento en sus delicadas manos. - Esté es el acuerdo que mi gente ha redactado. Se trata de un formulario estándar, lo típico en casos de la naturaleza del suyo. No hace falta ni que lo lea, al fin y al cabo estamos entre amigos. – dijo esbozando una sonrisilla. - Pero le resumiré los puntos críticos si le parece oportuno: exhalado su último suspiro, su alma tornará a la propiedad de “Infierno SL”. A cambio, dejará de sufrir tormento, el alma de ese joven al que ama en silencio. Su alma a cambio de una vida terrenal, feliz y plena para él. – Se paró un momento a mirarme de reojo, como si esperase que yo le confirmara aquella afirmación. Como no dije nada continuó. – Debo decir que es un muy bonito gesto por su parte. Y una vez mas me veo obligado a recordarle que podría conseguir mucho mas con un material de esa calida. Aún está usted en posición de negociar, si así lo desea.
- Con eso será más que suficiente. – dije con los ojos inundados en lágrimas a punto de derramarse en las arenas de aquel mágico y espeluznante paraje desértico.
-Ya no se ven, con frecuencia, gestos de generosidad como este. Se me partiría el corazón, si lo tuviera.
- ¿No hay trucos, ni letra pequeña? - pregunté ignorando sus triquiñuelas de buen vendedor.
- Por favor… – dijo mostrándose herida por mis palabras. – ¡¡No sé que le habrán contado a cerca de mis quehaceres, pero déjeme decirla que soy una profesional al frente de una empresa seria. Mentiras y engaños son las artimañas de los que se autodenominan “Los Buenos”!!
Pero si debo advertirla ante la posibilidad de que sus caminos se distancien con el tiempo y nunca pueda llegar a comprobar personalmente si los términos aquí descritos son alcanzados. Espero que lo haya entendido, ya que llegado el momento, esta situación no supondrá motivo suficiente para declarar nulo el acuerdo. Una vez firmado, el pacto se cumplirá en su integridad. Pueda usted comprobarlo o no. Todo está perfectamente descrito en esos pliegos. Sin artimañas, ni manipulaciones. Pero si desea formular alguna pregunta, este sería el momento.
Mis ojos se deslizaban entre los pliegos del acuerdo sin posarse en ningún punto en particular. Mis pensamientos me habían abandonado. Volando hacia la felicidad más absoluta o lo más cerca que llegaría a estar nunca de ella: poder verlo al fin completo, aunque fuera en brazos de otra mujer.
- La esperanza que me ofrece de conseguir lo que tanto ansío, bien vale mi alma. – dije estallando en un llanto incontrolable.
- Así pues, si se haya usted conforme con lo tratado, precisaré tan solo una gota de su sangre en la última página. Junto a su nombre. ¡¡Así de fácil!!


"¿Es usted capaz de guardar un secreto? Pues en secreto, ese infierno del más allá no existe. El odio, la crueldad, eso es el infierno. A veces el infierno somos nosotros mismos."
Frases de Monserga, Que Pasaría Si Muriera Hoy

320x640mm
Grafito y l. acuarelable sobre cartulina.
2012

miércoles, 23 de noviembre de 2011

LAS VIDAS DEL TIEMPO (II parte)


Me gustaría pensar que habéis recibido la anterior entrada con la misma ilusión que yo he derrochado al realizarla. Si es así, imagino que la espera se os habrá hecho mas larga de lo que realmente ha sido.

Para quien se haya perdido el comienzo de esta historia, le recomiendo que la lea antes de continuar.

Una vez aceptada la reencarnación como posibilidad remota, hay que ver que se puede sacar en limpio. Reconozco que la obra anteriormente citada es extremadamente tranquilizante, aunque el hecho de no poder recordar lo ya aprendido no acaba de seducirme.

Pero me gusta creer que mi caso es una de esas extrañas excepciones que confirman la regla. Que esa excepción me ha permitido recordar a una persona muy especial con la que había compartido una vida anterior. Que lo que vivimos, el motivo, el momento y el lugar en que nos “recordamos” son una señal que nos demuestra la existencia de un orden preestablecido en el universo. De que todo ocurre por algún motivo, aunque la mayor parte del tiempo no alcancemos a discernirlo.   

A pesar de todo esto, y de lo extremadamente largo que se me ha hecho el año, creo que ha sido un magnifico trabajo y me siento tremendamente satisfecho con el resultado final, tanto en su vertiente literaria como plástica.
Solo espero que os haya gustado tanto como a su destinataria y protagonista!!

Una vez más me gustaría presentar mi gratitud a las personas implicadas en esta segunda poarte.
A Cova otra vez, por darme la oportunidad de saldar mi vieja deuda. Aún sin saberlo. Gracias.
A Patricia, por acceder a mis “extrañas” peticiones sin hacer preguntas. Gracias, te debo una!
Al párroco del Sonhza, por abrirme su archivo. Gracias.

- Madre, ¿porque los otros niños no se acuerdan de cuando no vivían en la aldea?
- ¿Otra vez, hija? Ya hemos hablado de eso…Porque todos nacieron aquí. Es imposible que se acuerden de nada que haya sucedido antes de que ellos nacieran.
- Pero yo me acuerdo de cosas. Recuerdo cuando llegue al Sonhza y os vi a mis hermanos, a Padre y Ti camino del mercado, y de lo mucho que me dolían los huesos… Aunque ahora ya no me duelen!
- ¡¡Cova!! Te tengo dicho una y mil veces que no debes hablar de esas cosas.
- Pero Madre….
- ¡¡Ni pero, ni pera!! ¡Que te calles!

Como había predicho Suevia “La Forastera”, vida y muerte se cruzaron aquel día en la aldea. Para todos había sido una triste coincidencia, pero para sus padres fue la chispa que encendió la mecha del miedo.


Desde muy temprana edad la pequeña empezó a responder al nombre de Cova y no al de su bautismo. A veces preguntaba por gente que había muerto antes de su nacimiento. Y mencionaba sucesos que sus padres conocían de viejas historias que les habían contado sus abuelos. Sin embargo, la mayor parte del tiempo se comportaba como lo que realmente era a ojos de todos, una cría revoltosa.
Los padres de Cova, asustados por el comportamiento de su hijita intentaron evitar que se cumpliera la profecía de la anciana. Y lo único que se le ocurrió fue ocultarle deliberadamente la fecha real del nacimiento a la pequeña, con la esperanza de que el destino “se despistara” y pasara de largo, adjudicándole su futuro a otra pobre desgraciada.


Se aproximaba el fin del sexto ciclo del alumbramiento de Cova, “La Protectora”, como la habían apodado en la aldea siendo aún muy joven.
Durante la última luna, Cova se había mostrado muy inquieta, incluso para lo que en ella era normal. No sabía por que lo hacía, pero algo superior a ella la impulsaba a acercarse hasta el cementerio. Y allí se pasaba las horas, paseando entre las tumbas, con la mirada ausente y la mente saturada de recuerdos ajenos. A veces la acompañaba su madre, diciendo estar preocupada por ella. Aunque sobre todo intentaba evitar que se acercara a la lápida de La Forastera, aun desconociendo que ocurriría si la encontraba.

Un día, uno de esos paseos sin rumbo predefinido la llevo a un rincón del cementerio, extrañamente apartado incluso teniendo en cuenta la configuración del lugar, donde se alzaba una lapida solitaria.
Unos extraños símbolos se grababan en aquel trozo de granito. Al acariciar la superficie de la piedra, los grabados se descodificaron en su mente, dejando al descubierto la fecha de aquel día, solo que 36 primaveras atrás.
Un repentino dolor de cabeza le anunció el desmayo que la sobrevino.

La noche le había ganado la batalla al día y se regodeaba ante aquel atardecer que agonizaba.
Al despertar, su cuerpo se le antojaba más pesado, como si el mundo reposara sobre sus hombros, y su mente más ágil. Todo parecía haberse ralentizado. Sentía como si el mundo le estuviese susurrando al oído en miles de idiomas distintos y ninguno le fuese desconocido. De pronto todo parecía brillar con una luz distinta, los sonidos se habían revitalizado y los olores eran ahora mas intensos. Aunque en realidad todo era igual y solo ella había cambiado.
Sus ojos lo veían todo, porque ahora su mente estaba preparada para entenderlo todo.



“Quizás estar vivo sea esto: perseguir instantes que mueren”

325x325mm
Grafito y l. acuarelable sobre cartulina.
2011

domingo, 23 de octubre de 2011

LAS VIDAS DEL TIEMPO (I parte)

Hace un año que empecé a pensar en este nuevo trabajo y aún que la parte gráfica no es, ni de lejos, la más elaborada hasta el momento, tengo que decir que si me ha requerido un gran esfuerzo de planificación, previo al lápiz.

Desde que empecé a madurar este trabajo me he planteado muchas veces mi propio pasado. He pensado en como soy y en lo que eso puede estar influenciado por mis vidas anteriores, en lo mucho que me gustaría poder acordarme de alguna de ellas, y recordar a las personas con las que la compartí. Aprender de las experiencias pasadas y no volver a cometer los mismos errores una y otra vez.

Si, os estoy hablando de “reencarnación”. Y, no, no me he vuelto loco. Simplemente es una hipótesis con la que he conseguido responder a ciertas preguntas para las que no encontraba solución con planteamientos “más racionales”. Y la verdad es que me gustan las conclusiones a las que he llegado. Solo siento no poder recordar mis pasados como hacía Catherine en “Muchas Midas, Muchos Maestros”, obra de Brian Weiss.


Por primera vez desde que comenzó este proyecto, hace cosa de tres años, me siento afortunado por tener varias personas a las que debo agradecer su altruista colaboración en esta nueva entrega:

A Cova, por contarme esta curiosa historia. Gracias.
A Nieves, por animarme a conseguir lo soñado. Gracias.
A Kon, por dejarme esa maravillosa obra de Brian Weiss. Gracias

Sin más rodeos, os dejo con la primera parte, de las dos que componen esta historia. Posiblemente la primera historia real de reencarnación que he conocido.

Intentaré que no dure mucho el paréntesis.

Espero que os guste.


- El momento y el sujeto para la inserción en un nuevo estado físico serán única y exclusivamente elección de los Maestros.
- La existencia de esta forma de “vida” debe permanecer bajo el más absoluto secreto de quienes la disfrutan y sus contemporáneos.

Las normas eran sencillas, pero exigían un alto precio a quienes debían cumplirlas. Por eso no sería la primera vez que se quebrantaban, pero si la última.

A aquellas alturas de su vida, Suevia estaba demasiado cansada para dejarse ir sin más. Habían sido demasiadas vidas vividas entre extraños, siempre perdidas en los confines del mundo. Demasiadas noches en vela, llorando por recuerdos que no había vivido, por dolores que no había sufrido, por gente a la que ya nadie recordaba, por sensaciones que ya nadie sentía. Estaba cansada de todo eso y se había propuesto ponerle fin. Aunque al hacerlo, acabaría con sus pasados y los futuros aún por venir.



Las gentes del Sonhza no acostumbraban a recibir muchas visitas, y siempre se mostraban ariscos con los forasteros. No le resultó fácil hacerse un hueco entre ellos, pero había venido para quedarse y aún que no sería por mucho tiempo, no permitiría que nadie se lo impidiera.

Una tarde paseando por la aldea se cruzó con una joven pareja y sus retoños. Ella estaba embarazada y ya empezaba a notársele. Al pasar a su altura sus cuerpos se rozaron, tan solo un instante, pero fue tiempo suficiente para que un escalofrío recorriera su espalda.
Lo había conseguido, la había encontrado!!
No tardó en trabar amistad con los futuros padres y poco a poco fueron poniéndose al corriente de sus vidas.



Una noche, sentados los tres junto al calor del hogar sintió que su tiempo se acababa y se dejo llevar:
- Esa criatura que estáis esperando… - dijo señalando a la joven y su ya abultado vientre- Cuando ella llegue a este mundo, yo partiré. Pero no estéis tristes, porque en ella volveré a la vida, por última vez. Me llamareis Cova, y me tratareis como lo que soy, el ser que custodia la sabiduría del tiempo…

- Seréis unos buenos padres, puedo sentirlo.
Las sonrisas se borraron de un plumazo y las miradas de preocupación se cruzaron entre los asustados padres.
- ¿Como sabes que será una niña? ¿Y que es eso de que en ella volverás a la vida? ¿De que demonios estas hablando?- acertó, al fin, a decir la joven.
- No me miréis así, queridos. Puede que sea vieja, pero aun sé lo que digo. Si me prestáis atención os lo explicaré:
Resulta que soy la última de una milenaria saga de hechiceras. A lo largo de los siglos nos han llamado de muchas formas, pero creo que la más acertada entre todas ellas es: “Las Que Lo Han Visto Todo”. Nuestros orígenes son inciertos incluso para nosotras, al igual que nuestro papel en el discurrir del tiempo. Nuestra esperanza de vida es de unos 100 años. Al cabo de los cuales morimos. - Dejó que el silencio los envolviera, para permitir que aquellas palabras calaran en sus mentes.
- Morimos en el momento en que una criatura viene al mundo, y en ese cuerpo volvemos a la vida.
- …
- Lo sé, lo sé… Se lo horrible que suena, pero creedme, no lo es tanto… mi alma ocupará el cuerpo de vuestra hijita, y con ella irán todos mis conocimientos, lo que se me ha legado durante siglos. Todo lo que he aprendido, mis experiencias y mis recuerdos. Pero no os preocupéis, todo eso permanecerá latente en su interior hasta que llegue el día…
- ¡¡... &%**-ªª@))??
- Por favor, no me mires así. No la he escogido yo. Eso se escapa de mis capacidades… se supone que yo no debo estar aquí, y que vosotros no podríais saber nada de todo esto. Y mucho menos la criatura.
Tras seis ciclos, la pequeña Cova se despertará con el peso del conocimiento acumulado durante milenios sobre sus hombros, y con todo el poder que ello le proporcionará. Pero tranquilos, el bucle se ha roto al encontrarnos. Esto no se volverá a repetir y ella será mi última vida…
- ……..
- Podréis sentiros orgullosos de ella, será una buena hija. Vivirá para ayudar a los demás, y lo mejor de todo es que lo conseguirá. Solo espero que encuentre, alguien que la entienda y la ayude. Y sobre todo, que se deje ayudar porque a buen seguro le va a hacer falta.
- **!!!%#”@3….
- ¿¿Bueno, que??No os quedéis tan callados, mirándome como si acabarais de ver un cochino volando… ¿¿Alguna pregunta??
Continuará…“De todo final nacen nuevas esperanzas”
Almas gemelas. Deepak Chopra
325x325mm
Grafito y l. acuarelable sobre cartulina.
2011

lunes, 18 de julio de 2011

Re: SOLEDAD.

Hace un par de meses, tras haber modelaba almas de arcilla, recibí un correo de uno de vosotros. Bueno, realmente de una de vosotras. Vosotras que me conocéis a través de esta ventanita por la cual me dejáis asomarme a vuestras vidas y formar parte de ellas. Vosotras que nunca me habéis visto en persona, que nunca habéis escuchado mi voz, ni soportado mis manías..
Una de vosotras, me ha hecho uno de los mejores regalos de mi vida, el otro fue una tarjeta firmada por el mismísimo Luis Royo. Pero esa es otra historia...
Pues eso, que recibí un correo de una de vosotras, lo cual ya supone una novedad digna de celebración, en él me explicaba como me había conocido y...
Bueno, creo que es mejor dejar que os lo cuente ella.

Esta es la historia contada con la “voz” de su protagonista:

Hola Luís. Como estas?
Me llamo Hestia. Hace unos días que he entrado en tu blog por primera vez y la verdad, es que me has dejado sin palabras...

Una tarde mi amiga Katia me habló de ti, bueno de tus dibujos y sus historias. Habíamos quedado para tomar un café y planear una escapada con la pandilla para el puente. Después de dos horas llegue a casa con dolor de cabeza y sin tener ni idea de a donde íbamos a ir. Eso si, me había repetido por activa y por pasiva lo estupendo y maravilloso que “eres”.
Al principio no le di importancia. Katia es así, fácil de impresionar. Y como hace años que nos conocemos, no le hice mucho caso.
Unos días después volvió a sacar el tema, y aunque ya estaba más relajada, me sorprendió la intensidad con que te describía. Era como si os conocierais de toda la vida, como si os hubieseis criado juntos. Me apuntó la dirección de tu blog en una servilleta y me insistió hasta la saciedad para que le echara un ojo. Tengo que reconocer que el nombre hizo que me picara la curiosidad, aunque pronto se me pasó.

El domingo pasado encontré la servilleta en un bolsillo mientras hacía la colada y no pude resistir la tentación.
No está bien que yo lo diga, pero a mi no es fácil impresionarme. Pues bien, el caso es que tres horas después seguía pegada a la pantalla del ordenador y con la colada sin hacer. Ahora entiendo porque Katia hablaba así de ti.
Me he leído todas las entradas varias veces, por orden cronológico, y salteadas. Me he descargado todos los dibujos y los he guardado en una carpeta, con la intención de escoger uno como favorito pero aún no me he decidido. He intentado descifrar lo que cuentas e imaginarme lo que te callas. No tengo muy claro que lo haya conseguido porque me da la sensación de que en tus silencios escondes todo un mundo para el que estamos vedados.
Al final he tenido que dejarte, con las manos manchadas de arcilla y pintura entre tus figuritas, y he apagado el ordenador. Pero algo de ti se me había quedado dentro. No se como explicarlo, nunca antes me había pasado algo parecido.

Llevo tres días pensando en ti a todas horas. Bueno… en ti no. O sea, no en ti como persona física, sino en tu parte “espiritual”. En los sentimientos que transmites, en las sensaciones que despiertan en mi cuando veo tu vida a través de tus lápices. Tengo la sensación de que lo sé todo sobre ti, aunque en realidad creo que nunca llegaré a saber nada.

He pensado en escribirte desde el primer momento, pero me daba mucha vergüenza.
Al fin hoy me he decidido, porque esta noche he soñado contigo. Vale, en realidad creo que no eras “tu”, porque no se como eres. Era el cuerpo de mi novio y la cara de mi compañero de curro, pero en el fondo yo sabía que eras tú. Estábamos en tu estudio y yo posaba para ti, mientras me dibujabas en la versión femenina de “Soledad”.
Alguna vez me he imaginado que ese hombrecillo solitario eras tú. No se porque lo he hecho… la verdad es que tampoco sé porque te lo cuento. Me da un poco de vergüenza, pero me apetecía que lo supieras. Que supieras que a veces te imagino recorriendo mi cuerpo desnudo con la punta de tus lápices... Espero que no los tengas muy afilados, no me vayas a pinchar… gg

El caso es que esta tarde, aprovechando que estaba sola en casa, me he hecho unas fotos. Me he imaginado que era tu modelo. Ha sido muy excitante…
Te adjunto la que mejor ha quedado, y a cambio te pido un favor. Me gustaría que hicieras realidad mi sueño. Me gustaría ser parte de tu “Soledad”.

Modigliani decía que pintar a una mujer, era como poseerla. Así que yo te pido: por favor, poséeme!

No cambies nunca!
Besitos!



Mi querida Hestia, aquí lo tienes! Lo he hecho con todo el cariño y la delicadeza de la que he podido hacer uso. Espero que te guste el resultado y que algún día podamos conocernos en la versión tridimensional.
Muchas gracias por entregarme tu cuerpo y hacerme este maravilloso regalo.

Me encanta pensar que lo que nació como una forma de pasar el tiempo y de expresar mis sentimientos, haya desembocado en esta muestra de cariño, confianza y respeto por parte de una persona que para mi era totalmente desconocida. De verdad que te lo agradezco!!

Después de todo esto, creo que poco más puedo añadir sin miedo a estropear lo que has dicho. Aunque no quiero despedirme sin antes pedirte una cosa: si hay una próxima vez, te agradecería que no mirases a la cámara como si fuera tu verdugo al otro lado del cadalso. Resulta tremendamente complicado trazar unos rasgos tan duros en un cuerpo tan bonito.

Cuídate mucho.
Un beso.

“Nos gusta mirarnos en los demás para descubrirnos a nosotros mismos”.
El penúltimo sueño. Ángela Becerra.

325x500mm
Grafito y l. acuarelable sobre cartulina.
2011