sábado, 25 de julio de 2009

ACA.

A finales del 2007, estuve un par de días en Roma por trabajo.
A parte de un dolor de pies terrible y un montón de fotos, me traje una idea para este trabajo, con el que pagar una vieja “deuda”.
El resultado fue este: una buena idea, con una historia a medio desarrollar.

Hace tiempo que me planteo cada trabajo como un pequeño reto personal. En los dos anteriores, el reto era lograr caras a pequeño tamaño. En este, introducir el color en el personaje de Aca, para así distinguirla de la estatua.
Crear espacios abiertos y la sensación de profundidad es algo que aun estoy trabajando.

Allá por el año 349 son abolidos los cultos paganos en el gran imperio romano.
La casa de las vestales es destruida y estas, despojadas de todo bien material, obligaciones y derechos, son arrojadas a las calles…

Aca camina entre la muchedumbre, intentando pasar desapercibida. Pero sus escasas ropas desgarradas dejan entrever una marca en su piel que delata su identidad. La última vestal máxima de la ciudad.

Tras caminar toda la noche, llega al templo de Venus. Con las primeras luces del alba ya puede distinguir la enorme estatua que estaba buscando.
Tan solo unos días atrás la imagen de aquel niño era venerada como “El Hijo de Venus”. Pero ahora todo parecía no tener sentido.

Aun así, convencida de que aquella estatua era la que le daría lo que durante tantos años le había sido prohibido, Aca entrega “el fuego sagrado de Vesta” como ofrenda, y suplica ayuda…


425X420mm
Grafito y l. acuarelable sobre cartulina.

2008

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