martes, 28 de julio de 2009

EN EL ESPEJO.

Creo que la mayoría de nosotros podremos, sin mucho esfuerzo, sentiros reflejados en este trabajo. Ya que por desgracia, en algún momento a lo largo de nuestras vidas, todos hemos perdido a un ser querido.
Cada uno de nosotros siente sus perdidas de una forma tan personal como una caricia. Nunca habrá dos perdidas iguales, ya que no hay dos personas iguales.

Está es la historia de una de esas heridas abiertas por la vida, y que quizás después de mucho tiempo comience a cicatrizar. Quien sabe…

Sabes que espero y deseo tu pronta recuperación.
Un día se me ocurrió pensar que igual esto te ayudaría a ver las cosas con “otros ojos”. Espero que así sea.

No puedo dormir, me siento sola, muy sola. La angustia me oprime el pecho. Y la sensación de asfixia se ha vuelto insoportable. De forma casi instintiva me arranco la ropa, en busca de algo de libertad. Sorprendentemente, parece que funciona…

Esta noche, el espejo me devuelve una imagen diferente…y me resulta más fácil identificarme con ella.
Hay algo distinto flotando en el ambiente, y no es la tormenta!

Allí, sentada en penumbra, pierdo la noción del tiempo. Hasta que me sorprende el amanecer del nuevo día. Y entonces me doy cuenta de la diferencia!
Puedo verte en mi mirada. Son tus ojos los que me observaban desde el otro lado del espejo.

Ha pasado mucho tiempo, pero nunca he dejado de buscarte y al fin te he encontrado!
Ahora, ya no te volveré a perder!

No se lo que me deparará el futuro, y no quiero saberlo.
¡Ya no!

400X150mm
Grafito y l. acuarelable sobre cartulina.

2009

2 comentarios:

  1. A veces es mejor no saber lo que nos depara el futuro, pero ojalá fuéramos dueños de nuestro destino...

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  2. Las heridas con el tiempo cicatrizan, pero la piel que se regenera es más delicada que la propia herida.

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